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Distribuidores de gasóleo: el precio del día y las llamadas que no coges

El negocio del gasóleo B es de temporada: cuando llega el frío, todo el mundo llama a la vez para pedir precio y pedido. Las mismas tres preguntas —precio de hoy, litros, cuándo me servís— repetidas cien veces, mientras los camiones ya están en la carretera. Un agente de IA para distribuidores contesta cada llamada y cada WhatsApp, recita el precio del día y toma el pedido.

El cliente del gasóleo compara, y decide por teléfono

Quien llama para pedir precio suele tener dos o tres números más apuntados. Si no contestas, no deja mensaje: llama al siguiente. En plena campaña, cada hora de teléfono comunicando son pedidos enteros que se van — el mismo efecto que explicamos en el coste real de una llamada perdida, multiplicado por la estacionalidad.

El precio cambia cada día con la cotización — de hecho, la Comisión Europea publica cada semana el boletín de precios de los carburantes. Recitarlo por teléfono cien veces es trabajo de máquina, no de persona.

Qué hace exactamente el agente

Contesta la llamada o el WhatsApp al instante, da el precio del día actualizado (lo cambias tú una vez por la mañana y el agente lo recita siempre bien), toma el pedido con litros, dirección y ventana de entrega, y lo deja registrado en tu sistema. Si el cliente pide algo fuera de guion — un pago pendiente, una incidencia — pasa la conversación a una persona con todo el contexto.

La campaña no espera a que contrates

Reforzar la oficina con una persona para tres meses de pico es caro y lento. Un agente de IA absorbe el pico sin límite de llamadas simultáneas: el día de la primera helada, contesta las 40 llamadas a la vez. Y fuera de temporada no te cuesta personal parado: la cuota mensual es la misma y el servicio queda para pedidos recurrentes y avisos.

¿Distribuyes gasóleo y la campaña te desborda?

Te enseñamos el agente recitando el precio del día y tomando pedidos con tu caso real.

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