Distribuidores de gasóleo: el precio del día y las llamadas que no coges
El negocio del gasóleo B es de temporada: cuando llega el frío, todo el mundo llama a la vez para pedir precio y pedido. Las mismas tres preguntas (precio de hoy, litros, cuándo me servís) repetidas cien veces, mientras los camiones ya están en la carretera. Un agente de IA para distribuidores contesta cada llamada y cada WhatsApp, recita el precio del día y toma el pedido.
El cliente del gasóleo compara, y decide por teléfono
Quien llama para pedir precio suele tener dos o tres números más apuntados. Si no contestas, no deja mensaje: llama al siguiente. En plena campaña, cada hora de teléfono comunicando son pedidos enteros que se van: el mismo efecto que explicamos en el coste real de una llamada perdida, multiplicado por la estacionalidad.
El precio cambia cada día con la cotización. De hecho, la Comisión Europea publica cada semana el boletín de precios de los carburantes. Recitarlo por teléfono cien veces es trabajo de máquina, no de persona.
| Situación | Sin agente | Con agente |
|---|---|---|
| Llamada a las nueve de la noche de un día frío | Salta el contestador y el cliente llama al siguiente de la lista | Se contesta, se da el precio del día y se recoge el pedido |
| Primera helada del año | La línea comunica y se pierden llamadas justo el día que más entran | Se atienden todas a la vez, sin cola |
| Precio del día | Una persona lo repite cincuenta veces | Lo dice el agente, siempre igual y siempre actualizado |
| Pedido repetido de un cliente de siempre | Ocupa a un comercial veinte minutos | Se recoge solo y el comercial solo revisa el resumen |
| Cliente nuevo que pide precio a tres proveedores | Se lo queda quien contesta primero | Contestas primero |
Qué hace exactamente el agente
Contesta la llamada o el WhatsApp al instante, da el precio del día actualizado (lo cambias tú una vez por la mañana y el agente lo recita siempre bien), toma el pedido con litros, dirección y ventana de entrega, y lo deja registrado en tu sistema. Si el cliente pide algo fuera de guion (un pago pendiente, una incidencia), pasa la conversación a una persona con todo el contexto.
La campaña no espera a que contrates
Reforzar la oficina con una persona para tres meses de pico es caro y lento. Un agente de IA absorbe el pico sin límite de llamadas simultáneas: el día de la primera helada, contesta las 40 llamadas a la vez. Y fuera de temporada no te cuesta personal parado: la cuota mensual es la misma y el servicio queda para pedidos recurrentes y avisos.
Preguntas frecuentes
¿Cómo sabe el agente el precio del día?
Lo publicáis vosotros en la hoja o el sistema que ya usáis, y el agente lo lee de ahí en cada llamada. No lo calcula ni se lo inventa: si el precio no está, lo dice y deja la llamada para una persona.
¿Puede cerrar el pedido él solo?
Recoge litros, dirección, fechas y datos de contacto, y lo deja en vuestro circuito de siempre. La confirmación final la hace quien vosotros decidáis: en un producto con precio variable, ese último paso conviene que sea humano.
¿Qué pasa el día que entran doscientas llamadas?
Que se atienden las doscientas. Un agente no hace cola ni se pone nervioso, y ese es exactamente el día que justifica el coste del resto del año.
¿Puedo mantener el número de toda la vida?
Sí. La configuración habitual es desvío condicional: el agente solo recibe las llamadas que no cogéis vosotros, más las de fuera de horario y fin de semana. Como se factura por consumo real, esa configuración además os sale más barata.
¿Distribuyes gasóleo y la campaña te desborda?
Te enseñamos el agente recitando el precio del día y tomando pedidos con tu caso real.
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